La Guía del Turista Extraordinario: Capítulo 2

images.jpgCapítulo 2

La palabra permaneció en la pantalla del móvil, pero nada venía en respuesta.

La pantalla se apagó después de unos minutos sin utilizarse. Hanna movió rápidamente los dedos por encima para encenderla de nuevo. Y cuando la luz iluminó de nuevo su rostro, pudo leer con emoción que en la parte superior de la pantalla donde se veía el número de teléfono del emisor se podía leer:

…escribiendo…

El tiempo parecía haberse detenido. El mensaje no llegaba y a ella le entraban ganas de agitar el teléfono como si fuera un bote de kétchup para ver si así lo podía forzar a aparecer.

En el mismo momento en el que iba a hacerlo, el silbiditio del teléfono le mostró el esperado mensaje.

No, no soy tu abuelo. Lo siento mucho.                                                      

Las cejas de Hanna, que hasta ese momento se encontraban bien altas en su frente haciendo que sus ojos se abriesen ampliamente, notaron un gran peso y cayeron deprimidas de nuevo. Su ceño se frunció y el aviso de nuevas lágrimas se asomó por las esquinas. Por un segundo la esperanza le había dado alas, para cortárselas en pleno vuelo y caer de sopetón de nuevo a la realidad.

Pero ¿quién era esta persona?, ¿por qué conocía la frase del abuelo? Y ¿por qué se había puesto en contacto con ella justo ahora?

Esas eran preguntas que necesitaban respuestas.

Quién eres?

Escribió nerviosa.

Y aunque solo pasaron unos segundos desde que había tecleado la última letra la impaciencia le hizo seguir escribiendo sin que la otra persona fuese capaz de responder.

Qué le ha pasado a mi abuelo?

Por qué conoce esa frase?

Por qué la ha dicho?

Por qué me escribe?

HANNA!!!

Hanna detuvo sus dedos.

Respira!

Le indicó la otra persona.

Pero ¿cómo sabía que había dejado de respirar? Ni siquiera ella se había dado cuenta hasta que se lo había indicado.

Tomó una bocanada de aire y notó cómo se tranquilizaba poco a poco. Las manos le temblaban todavía le temblaban mínimamente, pero ya notaba su mente centrarse de nuevo.

Apretó con fuerza el teléfono y esperó a que el extraño al otro lado de la línea tomase la iniciativa.

Mejor?

Hanna miró a su alrededor. ¿Acaso le estaba espiando?

No, no podía ser. Descartó la posibilidad y contestó con un simple.

descarga.jpg

 

Hanna se centró en respirar, en que el significado de aquel emoticono fuese real. Pero era muy difícil.  Todo aquello era muy extraño. Su padre no había sido capaz de decirlo. O por lo menos no había sido capaz de decir la palabra. Pero Hanna sabía la verdad. El abuelo Uri había… muerto.

Y cuando se formó la palabra en su mente las lágrimas volvieron a emborronar la pantalla del teléfono, casi impidiéndole ver el siguiente mensaje.

Me llamo Rattchet.

Fue lo que pudo leer restregándose los ojos.

Soy… era… amigo de Uri.

Continuó el extraño.

Qué quieres de mí?

Hanna no sabía si fiarse del tal Rattchet.

Pero estaba claro que si conocía la frase de su abuelo lo tenía que conocer.

Tenemos que vernos antes de que marches.

Marchar?!

Sí.

A dónde?

Adónde va a ser?!

A Islandia.

 


 

Y, como siempre, mientras esperáis, podéis leer mis otras novelas.

Pincha en la imagen para comprar el libro

Portada sin ContraCuestión de FeOLYMPUS DIGITAL CAMERAportada-othan1

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s