Estamos haciendo a nuestros niños tontolabas

Ralph.png Podría enfocar este artículo desde muchos aspectos de la vida diaria, porque la verdad es que cada vez tenemos generaciones peor preparadas para el mundo actual.

Pero, como es costumbre en mí, me centraré en el mundo de la animación y las series de dibujos animados que se pueden ver hoy día.

Y es que estoy un poco preocupado al respecto.

Cada vez me cuesta más encontrar una serie de dibujos animados a la que engancharme.

Me da igual que sea ya una persona adulta. Me considero un profesional en el medio y sigo disfrutando de la animación tanto, si no más, como cuando era un chaval.

Creo recordar que ya escribí hace mucho sobre la vanalización de contenido que estaban sufriendo las series más recientes. Pero ahora estoy detectando una doble vertiente en este tema que es más preocupante.

Las series de animación están acortando sus episodios de 20 minutos a 10 minutos. De manera que por cada bloque emitido los chavales pueden ver dos episodios. Y, sumado a esto, los episodios, si bien contienen la temática de la propia serie, son autoconclusivos, sin hilo argumental. Es decir, que da igual en qué orden los veas, porque simplemente son scketches humorísticos de puro entretenimiento sin relación alguna unos entre otros.

Esto responde a una estrategia simple y muy efectiva, que aprendí en mi juventud cuando me dedicaba a desarrollar series de animación y a pegarme con las productoras para intentar vender los proyectos.

Para una cadena de televisión es más fácil vender capítulos sueltos, porque si se cancela la serie por falta de audiencia, no se queda una historia a medias sin producir ni contar. ¿Os imagináis si La Leyenda de Aang se hubiese quedado a la mitad sin que nadie supiera qué pasaba al final?

Pero incluso con este sistema de capítulos dobles de 11 minutos aprox, se puede crear un cierto hilo que añade y crea un mundo completo. El mejor ejemplo lo tenemos en Phineas y Ferb, que ha funcionado de maravillas con ese sistema, porque se pensó para ser así. Y el surrealismo de su mundo interno precisamente lo permite, lo fomenta y le beneficia.

Pero… ¿qué pasa cuando hacemos lo mismo con series ya existentes?

Cojamos por ejemplo estas tres series.

Ben 10 creció con los televidentes, pero manteniendo una dinámica y un hilo argumental durante todas las series. Y lo hizo de manera brillante con una estructura realmente buena muy similar a Teen Titans y a Justice League, donde los episodios eran autoconclusivos con aventuras individuales, y entre ellos se iban añadiendo puntos argumentales que en cada temporada se unían para contar una única historia por temporada entretejida por todos los episodios individuales. Y lo mismo ocurría con Teen Titans y Justice League.

Esa ha sido durante años una estructura clásica que es la que mejor funciona y que crea fidelidad al espectador porque quiere ver los desenlaces, de la misma manera que hace que el espectador también mantenga el hilo, recuerde los puntos de unión argumentales y mejore la experiencia audiovisual revisitando los episodios individuales como parte de un todo. Es como darte cuenta con el último episodio de temporada que en realidad estabas viendo un cuadro puntillista.

Es cierto que la anterior versión a Ben 10 de 2014 había vuelto a un estilo infantil, pero por la necesidad de volver a acudir a un público más joven, ya que los que habían empezado a verla ya habían crecido 10 años. Pero el espíritu estructural funcionóy se mantuvo.

Sin embargo, ahora tenemos Teen Titans Go, Ben 10 2016 y Justice League Action, las tres cortadas por el mismo patrón. Una calidad de dibujo mucho más sencilla, con mucho menos detalle, mucho menos esfuerzo, de menos calildad, con fondos tan planos y simples que parece que se hacen sin ganas. Episodios de 11 minutos con chistes fáciles, repetidos un millón de veces, sin gracia, simple gamberrismo y tan malos que te quitan las ganas de verlos. Y sí, las tres series tienen toda la parafernalia del mundo orginal, los mismo personajes, las mimas estéticas parecidas, pero nada de su espíritu. Todos los personajes se han simplificado, tanto en imagen como en personalidad. La profundidad de sus historias se esfuma, porque ya no hay historia, ya no hay transfondo narrativo que les permita evolucionar, sino que son meros muñecos publicitarios de un mundo de éxito haciendo tonterías. No tienen que ser creíbles, tienen que ser dinámicos, gamberros, “graciosos”… rentables.

Y el sistema podría fucionar, pero no puede hacerlo por una simple razón. Series como Phineas y Ferb, Gravity Falls o Star Vs the Force of Evil son surrealistas. Su mismo adn argumental está pensado para ser un caos de imaginación tan divertido que cualquier cosa es posible. Pero hasta en ese caos de creatividad existe la idea de una trama argumental que lo hila.

Pero ¿por qué? ¿Por qué pasa esto?

Tristemente es una decisión empresarial. Los estudios dictan que los niños no tienen una gran capacidad de atención. Que no pueden estar quietos durante más de 10 minutos haciendo lo mismo. Que sus mentes son simples. Que no tienen debates morales y sólo reaccionan a impulsos primarios de explosiones, luces, colores y músicas sencillas. Que no tienen capacidad de retentiva de argumentos complicados. Y que sólo quieren tele basura como comen comida basura.

Pero esto tiene un peligro, que es lo que más me preocupa.

Es cierto que los niños no son capaces de estar mucho tiempo concentrados en algo. Es su naturaleza, como lo era la nuestra a su edad. Pero si en lugar de fomentar que se concentren en una historia y cautivar su interés, precisamente les facilitamos aún más las cosas, dentro de 10 años habrá que ahcer series de cuatro episodios de 5 minutos.

Si creamos personajes planos, donde sólo responden a una marca de éxito que hace “cosas”, si en lugar de crear personajes tridimensionales con vidas reales (por muy fantasiosas que sean sus vidas), con problemas reales de lucha entre el bien y mal, les ponemos delante de personajes cuyo único objetivo es vender una imagen… obtendremos niños planos cuyo único interés será emocionarse 10 minutos para cambiar de opinión a los 10 minutos siguientes, para seguir así en un proceso interminable con el único objetivo de tener un estímulo momentáneo de placer sin ningún objetivo ulterior.

En resumen, tendremos niños gilipollas.

Puede que me esté haciendo mayor, pero no se trata de eso.

Star Vs. the Force of Evil es una serie genial hecha hoy día y que recomiendo a cualquiera.

Gravity Falls Ha terminado, pero es de las series que más he disfrutado en muchísimom tiempo y también es actual.

Hace tiempo que no veo Phineas y Ferb, pero es digna de alabanza.

Incluso Milo’s Murphys Law, de los mismos creadores, también entretiene mucho siendo también actual.

Por lo que todavía se puede hacer una televisión animada de calidad.

Pero para los nostálgicos, sigo recomendando “Avatar, la leyenda de Aan”, “La leyenda de korra”, “Batman Beyond” y muchas muchas más.

 

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