El discurso del Festibook

festibookPortadas Luzius, A Matter of Fatih, Othan

Bueno, el sábado pasado estuvimos en el Festibook, y tal y como os comenté, os dejo colgado la charlita que di para los que no pudieron asistir.

Y así, además, os doy un avance de mi próxima novela infantil y juvenil “Othan”.

En otro post ya comentaremos cómo fue el Festibook en general.

La Charla:

Buenas tardes.

Mi nombre es Daniel Ortiz Amézaga y soy autor de Luzius, A Matter of Faith y en un futuro próximo publicaré con la Editorial Kelonia una novela infantil, juvenil que se llama “Othan”.

Digo todo esto porque prácticamente nadie en esta sala sabe quién soy. Y ese es el principal problema de todos los escritores noveles como yo.

PUBLICAR HOY DÍA ES FÁCIL

Con las plataformas digitales e internet, el que no publica es porque no quiere.

Createspace, Kindle Direct Publishing, Bubok, Libranda, Authorhouse… cualquiera de ellas, siguiendo la guía de sus webs y armándote de paciencia y un poco de ensayo y error te permite autoeditar tu novela. Muchas de ellas, invirtiendo algo de dinero, te ofrecerán servicios Premium con presentaciones en librerías, marcapáginas, página web, etc, etc, etc… lo que te hace pensar que en realidad muchas de estas empresas son meras empresas de servicios más que auténticas editoriales, como si la autopublicación fuese el cebo para que piques como el pez incauto que eres.

Pero dejando de lado este debate, la enorme cantidad de autopublicaciones que ha habido desde la creación de estas empresas ha sido astronómico. Ha sido como si Ronald Reagan hubiese vuelto de ultratumba repitiendo con voz tenebrosa aquellas devastadoras palabras “Tear Down this Wall”, y así, el muro de Berlín literario que se nos antojaba asfixiante a los escritores noveles ha sido derruido a mazazos digitales por Amazon y compañía.

De repente se nos muestra ante nosotros un mundo de libertad y oportunidades abrumador. Podemos tener el control absoluto de nuestra obra, hacer los cambios que se nos antojen, decidir sobre los derechos de la obra, distribuir nuestro libro no solo en librerías nacionales sino al alcance de cualquier persona con una conexión a internet en el mundo, desde Estados Unidos a Singapur, recibir el importe que nos corresponde de las ventas con liquidaciones mensuales. Si hoy vendiese 1.000.000 de libros en Amazon, la semana que viene tendría en mi cuenta bancaria 1.000.000 de euros. Así de fácil, así de rápido, así de atractivo.

Pero he aquí el por qué a los escritores nos gustan tanto las palabras. Porque todas ellas tienen su significado y guían inconscientemente al lector y a la audiencia. Y la palabra que debo enfatizar es ese “SI”, ese “Si” condicional que estalla la burbuja de fantasía y felicidad que he estado inflando desde el inicio.

Sí, (este enfatizante, y afirmativo), sí, Amazon y el resto de las compañías digitales ha tirado el muro y nos han abierto el camino a la libertad, pero el otro lado del muro sigue siendo terriblemente extenso, desconocido y agreste. Nos han dado una copia de nuestro libro, una palmadita en la espalda y nos han soltado junto con otros miles de autores a un terreno desconocido e inexplorado para nosotros. Y andamos por él como Paco Martínez Soria en La Ciudad no es para mí.

HE PUBLICADO MI LIBRO: ¿AHORA QUÉ?

Esta es una pregunta a la que tiene que enfrentarse todo autor novel que se autopublica. Porque no nos engañemos. Publicar en Amazon es autopublicarse.

El auténtico enemigo a derrotar en esta batalla es conseguir llegar al público.

Tengo una novela.

Está disponible.

¿Pero quién lo sabe?

A mí no me gusta la teoría de las 3 Fs. Fools, Family and Friends. Da igual como lo mires. Si no te tratas a ti mismo como a un profesional, no llegarás a ningún sitio. Tus amigos y tu familia no son tu público objetivo. Tienes que empezar a pensar a quién quieres llegar, a quién está dirigida tu novela, qué público es el ideal para comprar tu producto.

Ha llegado el momento donde uno deja de ser escritor y comienza a ser publicitario.

Así llegamos a la parte crucial de esta charla.  Este es el punto que quiero dejar clarísima y quiero resaltar. Si hay una conclusión que quiero que quede grabada en sus mentes después de que termine es esta:

El mejor aliado del autor es la publicidad

No seamos ilusos.

Verán que no hablo de la calidad de las obras, porque se entiende que el contenido y la novela deben ser buenos, deben enganchar y atraer a un público.

Porque ya podemos haber escrito la mejor secuela del Quijote que si nadie la lee nunca se sabrá. Y para que la gente lo lea primero debemos hacérsela llegar y darla a conocer. Si conseguimos esto la gente podrá entonces juzgar la calidad de la misma y si quiere volver a darte la confianza de abrir su cartera y su bolsillo a una nueva novela tuya.

Pero repito, para conseguir esto necesitamos de la publicidad.

En el caso de un autor novel como yo, nos vemos reducidos presupuestariamente a la mínima expresión y por eso debemos agudizar el ingenio.

Para la primera novela que publiqué en Amazon utilicé básicamente la promoción vía Facebook, Twitter y el blog que actualizo diariamente. Cualquier eslogan que se me ocurría servía de excusa para poder promocionarla. Incluso las críticas malas podían servir de inspiración, de manera que las tres primeras críticas que obtuve de familiares y amigos adultos me dieron una idea:

Las críticas fueron las siguientes:

“Hijo, yo no te he criado para escribir cosas así”

“Es que no puedes escribir cosas normales como el resto del mundo”

“Nieto, esta novela es una mierda”

O

“Este libro es insufrible”.

He obtenido muchas otras críticas excelentes, pero estas eran las críticas de padres y madres de amigos que por curiosidad se habían atrevido a echar un vistazo al libro. Y mi historia no estaba escrita para ellos, estaba escrita para adolescentes y jóvenes acostumbrados a leer tebeos, así que para los padres simplemente era una tontería más.

Es por eso que en mi cabeza se formó la siguiente frase promocional:

“Luzius, la novela que no gustará a tus padres”

Y con ese eslogan conseguí bastantes ventas. Esto me hizo ver que las redes sociales funcionan. A día de hoy, cada noticia promocional que cuelgo en las redes sociales me hace vender una o dos novelas más.

Una vez más, la publicidad funcionaba. Eso sí, solo funcionaba si el producto era bueno.

De hecho, me ha hecho vender más novelas las recomendaciones sinceras que otra cosa, pero sin llegar a aquellos que las recomienden no conseguía nada.

Así que con la siguiente novela me di cuenta de que si quería venderla tenía que centrarme sobretodo a publicitarla. Pero también me di cuenta de otra cosa. Y esa era que las redes sociales para un individuo particular tienen su límite, de manera que esta vez a quién quería convencer para que compraran la novela era a las editoriales así que desarrollé la siguiente campaña publicitaria.

1º.- La portada de la novela (que no exhibo aquí porque no es apropiada) era la autopsia de Papá Noel, ya que la novela comenzaba precisamente con el asesinato de Santa Claus a mano de Los Reyes Magos (que nadie se preocupe, resucita). Se trata de una portada impactante que no deja indiferente a nadie y que capta la atención.

2º.- Diseñé una postal navideña con la portada, de manera que sirviese tanto de panfleto promocional como de, pues eso, de postal navideña o de Halloween, funcionaba perfectamente para los dos. Y en ella, los duendes del polo norte se disculpaban. Decía algo así como: “Lo sentimos mucho, estas navidades no vas a tener regalos. Alguien ha matado a Papá Noel. Pero todavía hay esperanza. Es “Una cuestión de Fe”.

Que es precisamente el título de la novela.

Y entonces escribí la siguiente carta a las editoriales:

Buenos días:

Me llamo Daniel Ortiz Amézaga, autor de “Cuestión de Fe”.

Escuche, o para ser más precisos, lea atentamente.

No quiero que se lea la novela que le envío.  Sabemos perfectamente que la mayoría de las veces ni siquiera se molestan en leerla. En lugar de leerla, lo que quiero es que se fije la campaña de marketing que le envío adjunta:

Una portada atractiva

Postal navideña.

Varias ideas con eslóganes promocionales.

Los lectores no tienen la oportunidad de leer el libro para ver si les va a gustar o no, de la misma manera que un espectador no sabe si una película de cine le va a gustar hasta después de haber pagado y haberla visto. Los lectores solo ven la portada y la publicidad que hacemos de la novela. Así que, al igual que los lectores, quiero que hagan un acto de Fe e intenten otra manera de invertir en historias.

Estoy intentando venderle la campaña de marketing que venderá la novela. Y, de esa manera, le demuestro la creatividad que puede encontrar dentro de la novela por el mismo precio.

Y deciden comprarla en función de las impresiones que obtienen de estas mismas.

Póngase en el papel del lector. Mire la portada, vea la publicidad y si le he convencido, entonces, y solo entonces, léase la novela.

 

CONCLUSIONES

Ahora ya estoy escribiendo mi siguiente novela, y en este año la editorial Kelonia publicará Othan, una novela infantil y juvenil de aventuras.

Todas las experiencias que voy teniendo me van mostrando cómo el mercado se está intentando adaptar a las nuevas situaciones.

Puede que las ediciones digitales vayan a convertirse en el futuro y que las grandes editoriales se conviertan en enormes juggernauts imposibles de frenar. No lo sé. Pero sí estoy seguro de los siguientes puntos que espero resuman mis experiencias y mi opinión sobre el mundo editorial actual:

1º) Los autores necesitamos de las editoriales. Esto es un hecho prácticamente irrefutable. Ellos son los que mejor conocen el mercado, pues ellos lo han conformado durante años. Ahora bien, ha llegado un pez muy gordo al estanque con el que tienen que convivir y el ecosistema se ha visto afectado. Mi opinión al respecto, y que merecería otro apartado completo en las jornadas de hoy es que, la editoriales tradicionales deberían convertirse en su papel más importante, es decir, en agencias de publicidad especializadas en Publicidad y Marketing Literario, ya que ellos conocen el mercado mejor que nadie, y tal vez dejar la producción y distribución a otras empresas más grandes y con medios superiores. Ahí lo dejo en el aire.

2º) Derivado de lo anterior y como he dicho durante toda la presentación, el gran aliado del autor es la publicidad. Puede parecer una perogrullada, pero es la absoluta verdad. La publicidad nos va ayudar más a vender que escribir como Gabriel García Márquez o William Shakespeare. Debemos aprender el arte de la publicidad y a provecharnos de él, conocer el target a quien queremos dirigirnos, diferenciarnos de los demás productos y saber llegar al público.

3º) Escribir buenas obras. Esto puede parecer otra obviedad, pero no lo es. Precisamente la llegada de Amazon y la fácil autopublicación hace que cualquier obra pueda estar disponible, desde las obras maestras a la auténtica basura. Y aunque se llegue al público con efectividad gracias a la publicidad y a las editoriales, si lo que vendes es malo, solo lo venderás una vez, porque el público no es tonto. Y si a eso le añadimos el tema de la piratería, que también merece mucho más tiempo, no podemos permitirnos el lujo de escribir malas obras.

De hecho, como autor novel creo que debemos esforzarnos más que cualquier otro. Creo que debemos crear obras tan buenas que el público quiera pagar por ellas, ya que una editorial habrá puesto su confianza en nosotros para publicitar un buen producto.

Muchas gracias.”

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