En realidad esta es la adaptación americana de una serie australiana. Pero por ahora solo he visto ésta, así que ésta comento.
Ryan (Elijah) odia su vida y quiere suicidarse. Lo intenta, pero ni siquiera en eso tiene éxito. Sin embargo, a partir de ahí ve al perro de su vecina buenorra como si fuera un ser humano disfrazado. Tal y como es en la foto. En una relación surrealista donde el perro habla, fuma porros y bebe cerveza… Ryan cogerá las riendas de su vida gracias a las truculentas, disparatadas, ridículas y maquiavélicas enseñanzas de Wilfred.
En realidad no hay mucho más qué contar. Es divertida en muchos aspectos, poco original en otros, pero definitivamente pasarás un buen rato viéndola.
Su formato de 20 minutos es perfecto. No creo que se pudiese hacer de otra manera. Tanto surrealismo acaba por cansar. Pero dadle una oportunidad.
No creo que os defraude.