Un padre soltero, al encontrar un condón en el cuarto de su hija decide que vivir en Manhatan es demasiado y coge las maletas y a su hija y se la lleva a los Suburbios, donde la gente es rica, pija y elitista y donde se supone que se puede educar mejor a una hija.
Al principio no daba un pimiento por la serie, pero el mundo, “exagerado” (o no), de la pijería y la estética de los suburbios se contrapone con la vida más realista y burda de estos urbanitas acostumbrados a los gritos, el ruido y el anonimato.
Es divertido ver cómo intentan adaptarse a esta vida superficial y absurda sin sucumbir a convertirse en un zombie más de las urbanizaciones.
Lo dicho, es una tontería, pero me está haciendo gracia.
Dadle una oportunidad y puede que os riaís, porque, extrañamente, es fácil verse reflejado en algunas situaciones de la serie, si no en ese mismo ambiente, sí en la vida real cuando uno no encaja y tiene que seguir la corriente para no quedarse varado en el ostracismo social.
