Pokemon

Con la ingenuidad de la juventud, me atreví a realizar un proyecto de fin de asignatura (se hacían muchas chorradas, sí) en el que defendía a capa y espada la serie Pokemon.

Evidentemente me lei el artículo de mi profesor para poder descubrir por donde podía atacarlo. Escribí un trabajo con la pasión del amante de las series de animación y la soberbia de querer ver caer al poderoso. Hablé cobre los estupendos valores que Pokemon fomenta: el afán de superación, la colaboración, la ayuda al amigo y al desconocido, incluso el cómo cuando alguien está en peligro el “infame Team Rocket” dejaba de lado su egoismo infantil y luchaba codo con codo para salvar la vida de quien estuviese en serios problemas… porque si algo es Pokemon es infantil y bienintencionado.

Semanas después de entregar mi trabajo, el profesor me llamó a su despacho. Allí tuve la conversación más surrealista que se puede tener. Inflado en mi ego llegaba con la cabeza llena de datos y argumentos para tirar por los suelos cualquier frase ingeniosa que el profesor pudiese tener preparada.

Pero al despachar con el hombrecillo dos minutos y darme cuenta de que algo raro pasaba en aquella conversación se me ocurrió preguntar:

“¿Señor, ha visto usted la serie?”

A lo que me contestó que no. Que había copiado el trabajo de un sociólogo alemán.

Quedamos para la semana siguiente. Él vería los 4 capítulos que emitían ese fin de semana y después hablaríamos.

A la semana siguiente me dio la razón en todo y me puso un sobresaliente. Lo cual me habría dejado satisfecho si el hombre hubiese devuelto el dinero que cobró por su trabajo para la Comunidad Autónoma y si los padres que leyeron ese nefasto informe se diesen cuenta de que es mejro preguntarle a alguien que le guste la animación en lugar de alguien que le gusta hablar sin tener ni idea.

Padres de todo el mundo: me esfuerzo por analizar las series al mismo tiempo que disfruto de ellas. Háganme caso a mí o a alguien que vea dibujos animados con cierto aire crítico en lugar de fiarse de cualquier juntaletras que camina por el mundo.

Pokemon es una serie sosa y anodina que transmite grandes valores, lo que la convierte en apta y estupenda para sus hijos.

Disfruten de ella.

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