Durante este periodo largo de vacaciones, alargado aún más si cabe por un periodo estacional de enfermedad he estado mucho tiempo disfrutando de la televisión, por devoción y por obligación.
Y durante mis horas de aburrimiento paré el mando más de una vez en Disney Channel. Al principio sentí un rechazo irracional hacia la cadena y cambiaba de canal como un acto reflejo, como cuando tocas la chapa de la cocina sin querer y te das cuenta de que está caliente. “Este no es el Disney con el que yo crecí” me decía a mí mismo con rabia y desesperación. Pero después volvía a girar la ruleta del mando de la televisión y tarde o temprano, en el zapping cíclico por todas las posibilidades de la TDT, volvía a llegar a la cadena infantil por excelencia. Así que no me quedó más remedio que darle una oportunidad.
Acabé viendo prácticamente todas las series que ponían, eso sí, repetidos capítulos y películas hasta que el aburrimiento ya no puede más y tu consciencia decide tirarse por la ventana, directo al mundo de la siesta vacacional.
No me desmereció prácticamente ninguno de los programas.
Pero de entre ellos Phineas y Ferb me sonsacó más de una carcajada.
El diseño no me parecía muy original. Leñe, el niño tiene cara de Dorito. Pero al ver que su mascota era un ornitorrinco, ya me parecía por lo menos original. Y si además le añadías historias histriónicas sobre las aventuras de la mascota como agente secreto internacional, me moría de la risa.
Los dos jóvenes protagonistas son genios inventores que siempre se meten en líos. Y la hermana pedorra, pija, chuleta, marimandona, abusona y tocanapias se empeña en demostrar a sus padres que su hermano es una especie de científico loco. Cosa que nunca consigue.
Me parecía totalmente ridículo y absurdo, pero me hacía reír. Luego pensé. “¡Qué narices! Yo crecía viendo a un ratón parlante, un pato con chaqueta y sombrero (pero sin pantalones) que escupe cuando habla, a un perro gafe con solo dos dientes que anda a dos patas, escobas que cobran vida…”, etc. etc. etc.
Así que, ante una serie, que no faltaba al respeto a nadie, que parecía entretenida, que poseía un grado de originalidad increíble y que me hacía reír pensé:
“Al fin y al cabo, esto sí que es Disney”
Hoy por hoy soy adicto a Phineas y Ferb.
Y vosotros lo seréis si la veis.
Muerte a Bob Esponja.
Tu madre!!! Como k muerte a Bob Esponja!!???
La verdad que la serie de Phineas y Ferb es genial, y si encuentras por ahí la de Padrinos Mágicos seguro k tb te gusta xD
Hombre, no me seas faltón. Odio a bob Esponja. no creo que sea recomendable para chavales. fomenta ideas que no son muy positivas. Aunque hay cosas peores por supuesto. Y la de los Padrinos Mágicos la he visto, pero no le llega a la altura del barro de los zapatos a Phineas y Ferb.
vivan Phineas y Ferb!! el triangulo y el rectángulo…
y como diría Perry brrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr
(¡aún con 20 añazos me encanta esa serie!)