Soldado desconocido

Puede que este post esté un poco desfasado porque actualmente Soldado Desconocido ya va por el segundo volumen en España. Pero es que no me lo he leído y no creo que lo haga.

Me compré el primero precisamente por esa filosofía de la página de “Ya leo yo por ti” y luego comentaba con el resto. La cuestión es que el tebeo me gustó. Y me gustó bastante.

Entonces ¿por qué no me leeré el segundo?

La respuesta es porque, esta vez, el dicho de “Segundas partes nunca fueron buenas” creo que se puede aplicar perfectamente. Aunque siempre puedo equivocarme.

La historia del soldado desconocido comienza realmente bien. Con una gran documentación sobre el problema de Uganda en África, sus guerras, sus asesinatos y su política internacional, nos presenta a un doctor nacido allí pero criado en Estados Unidos que vuelve a la tierra que le vio nacer para ayudar a su pueblo.

El problema y génesis de la acción se plantea cuando es atacado por unos críos mientras está ayudando a gente. A partir de entonces parece volverse loco, tiene visiones, oye voces y su cuerpo reacciona con la ferocidad y la precisión de Jean Claude Van Damme en Soldado Universal. Se destroza la cara y desaparece del refugio internacional. A partir de ahí comienza una lucha interna y externa que se nos muestra con toda la crudeza y violencia que se puede imaginar. Y eso es lo que me gusta. No porque sea fan de la violencia. De hecho, todo lo contrario. Sino porque el tebeo muestra las atrocidades que hay en un país como Uganda y las muestra sin tapujos, con el tipo de gente que es capaz de reclutar niños para un ejército y secuestrar a niñas para que sean las paritorias de la siguiente generación de soldados.

Te muestra el mundo en el que vivimos y te hace cuestionarte si a veces no está justificada la violencia para luchar contra las injusticias.

ATENCIÓN SPOILERS

Por desgracia, al final se descubre que el protagonista no está loco, sino que fue objeto de pruebas estadounidenses para que se convirtiera en el soldado definitivo para luchar allí. Y esa es la parte que me ha hecho dejar de leer. Sí, el tebeo es bueno, muestra la miseria humana y real, pero lo ha enturbiado con un argumento cutre, manido y poco apropiado para una historia que podía ser realista, violenta y cruel, como un cuerpo de niña violado ante tus narices que te mira y te dice ¿Qué has hecho tú para impedirlo?

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