La nueva serie de Hickman nos muestra unos nuevo orígenes de Shield, mucho más grandes, antiguos e interesantes que los que conocíamos hasta ahora.
Nunca me ha hecho gracia utilizar el antiguo egipcio como excusa para comenzar, pero admito que no queda mal en este caso.
Shield surge como la última línea defensora para luchar contra una invasión de El Nido, o Galactus o los Celestiales… son el último y definitivo bastión de la humanidad para conseguir que esta llegue a ser lo que está destinada que sea.
Se definen a sí mismos como “los arquitectos del cambio” y aunque no se sabe muy bien quienes son en un inicio en las anotaciones de los creadores al final del número uno te desvelan bastantes cosas que vendrán en los siguientes números. Mi consejo es que no lo leais si no queréis adelantaros.
Hickman incorpora además un elemento original. Además de Shield (el escudo) deja caer que también existe la Lanza. Divide dos sociedades que son una para la protección y guía de la humanidad. Y lo centra, en cada crisis con un personaje que está destinado a salvar a la humanidad.
Todo muy clásico pero realmente muy bien hilado.
Un poco como en la Liga de los Hombres Extraordinarios, recoge personajes históricos y les da un papel en todo este puzzle a lo largo de la historia que va conformando una linealidad. Aquí es donde entra Leonardo Da Vinci y muchos más que tendrán mucho que ver en la historia.
Además también introduco al padre de Tony Stark y Red Richards como agentes vestidos a lo Eliot Ness que mezclado con tecnología futurista da un look realmente bueno.
La serie promete muchísimo y realmente me ha gsutado su comienzo y el establecimiento de las reglas que va a seguir.
Lo dicho.
Shield… mola.