Otra serie que tenéis completa y que podéis comprar de inicio a fin. Evidentemente os costará una pasta recopilar toda la serie, pero no os dolerá por la magnífica calidad de su contenido, tanto gráfico como literario.
La introducción que hace Neil Gaiman para presentar a Mike Carey es perfecta para delegar uno de sus personajes de Sandman más atractivos en manos de quien ha sabido, no solo mantener el interés y la fuerte personalidad de Lucifer, sino que lo ha conseguido encumbrar y convertir en un protagonista maravilloso rodeado de un gigantesco mundo original y mágico que te sorprende a cada página.
Todos sabemos que Lucifer es taimado, inteligente, esquivo, egoísta y ladino. Pero el Lucifer de Mike Carey es simple y llanamente Lucifer.
Carey consigue convertir a este ángel caído en un personaje entero lleno de sentido y motivaciones. No puedo decir que logra hacerlo humano, porque es precisamente todo lo contrario. Convertir a Lucifer en humano habría sido reducirlo a algo mucho menos interesante, sino que consigue crear un auténtico hijo de Dios despechado, un ser que es de todo menos terrenal y que ilumina y domina todo lo que le rodea.
Los dominios del Infierno, el cristiano, el japonés, los personajes secundarios y sus historias, el entradamado deítico y sus relaciones personales… todo ello comprendido sin darte cuenta, en una única trama que no es otra cosa que la lucha de Lucifer por la libertad.
Me maravilló esta magnífica obra. Por desgracia, quedó Mike Carey en tan alta estima y colocó tan alto el listón, que ahora quedamos defraudados con The Unwritten. Aun así, quedo eternamente agradecido por Lucifer, pues no deja de ser otra serie imprescindible.