Cerebus es uno de esos cómics diferentes, que hace este mundo de los tebeos algo interesante, algo que demuestra inteligencia y que exige cultura para leerlo y disfrutarlo completamente.
Buf, me estoy poniendo muy prepotente.
A lo que me refiero es que Cerebus no es un cómic para chavales. Es más, al principio puede parecer una estupidez, ya que una parodia ridícula de Conan con la imagen de un oso hormiguero no indica, de inicio, nada serio.
Pero si Esopo utilizaba animales para sus Fábulas, el canadiense Dave Sims utiliza a Cerebus, una imitación de Groucho Marx y su hermano Harpo o incluso una caricatura del Caballero Luna de Marvel para mostrar la ridícula sociedad en la que vivimos y las estupideces en las que nadamos día a día, los políticos chiflados que nos gobiernan, las estructuras económicas, sociales y financieras que se nos antojan ahora perfectas y estructuradas pero que sólo nos encierran en nuestro propio laberinto, donde el único minotaruo que nos persigue es nuestra propia ignorancia.
Todo ello, además, haciéndote reír. Y con un grafismo excelente y, en muchos casos, un diseño de las viñetas terriblemente original, que rompen con los esquemas clásicos y refresca la mirada del lector.
No voy a mentir, es un tochazo bien gordo y a veces de lectura densa. Algunos querrán leérselo de corrido y habrá quien se lo lea a plazos. Pero de cualquiera de las maneras, Cerebus es un buen cómic.