Prácticamente al mismo tiempo que Atomic Robo se publicó el cuarto volumen de esta maravillosa serie. Y digo maravillosa porque es uno de esos tebeos que cuando terminas de leerlo recuerdas por qué empezaste a leer cómics.
Si bien el primer volumen eran historias cortas que mostraban Astro City y a sus habitantes y el segundo se centraba en una historia de personajes con un hilo argumental, Astro City: Fallen Angel cuenta la vida de Acero, un supervillano que sale de la cárcel tras veinte años y que solo desea volver a su barrio y olvidarse de los malos tiempos.
Nadie quiere darle trabajo a un ex convicto, y menos aún si es un supervillano, así que su vuelta es deprimente, triste, sucia… tal y como es la vida en su antiguo barrio. Pero además, alguien está matando a los supervillanos que viven allí. Los vecinos están asustados, las familias de las víctimas no se sienten seguras y los superhéroes no aparecen por lugares así. Solo tienen a un viejo supervillano acabado y no muy listo para hacer el trabajo.
Con una ambientación magistral, una narrativa que se mete en tu cabeza como el humo de una chimenea mecido en el aire de un bar de montaña, unas portadas de Alex Ross que son de quitarse el sombrero y un elenco de personajes enorme… Astro City: Fallen Angel es un tebeo indispensable para los amantes de este arte. Es cierto que hay que tener cierta edad para disfrutar historias así, los más jóvenes pensarán que se trata de una historia aburrida y que Iron Man o Spiderman son más divertidos e interesantes. Pero crecerán, cambiarán sus gustos y descubrirán que Astro City es el tebeo que quieren guardar en la estantería de su casa mientras los demás acaban metidos en cajas.