Animal Man

Hay que tener en cuenta que este recopilatorio es algo antiguo, lo cual nos obliga a leer estos cómics con esa perspectiva en mente.

Por otro lado, ¿od habéis fijado en que últimamente son todo recopilatorios? ¿Es que no hay series buenas últimamente?

Este es tema para otro post.

Al grano.

Animal Man comienza bien. Morrison está encargado de levantar a este personaje de su anonimato. Su inglés se nota. Vemos enseguida la parte humana del personaje, no su vena superheróica y ahí es donde engancha al lector.

La naturalidad de su matrimonio en un mundo completamente caótico y surrealista es perfecto. Y supongo que es lo que hizo que esta saga tuviese éxito.

¿Cómo si no podemos ver a la mujer de Animal Man patear la entrepierna del Amo de los Espejos?

Este mismo humanismo se traslada a las inseguridades del personaje dentro de su futuro como superhéroe.

Morrison aprovecha para mostrar un cambio en el héroe en favor de la naturaleza a través de historias cortas que muestran la crueldad de la raza humana y su futura autodestrucción, su desprecio por la naturaleza y los animales…

Poco a poco va introduciendo críticas pro Green Peace, quejas y denuncias. Incluso se permite señalar con guiños al Gobierno como culpable y a las grandes empresas.

El comic empieza a convertirse en un editorial panfletario pro PETA y movimientos verdes.

Hay historias bonitas. Y no seré yo quien se ponga a despotricar sobre una postura u otra. Pero es cierto que al final me ha resultado pesado.

Tan pesado que hasta el mismo autor se ríe de sí mismo al final del cómic.

Y esa es una de las partes que menos me han gustado de toda la historia.

La genialidad de Morrison para ir dejando migas en todos sus historias cortas para formar una gran historia es digna de los guiones de Doctor Who de la BBC. No hay nadie como los ingleses para hacer este tipo de cosas.

Pero el arte de meterse a sí mismo como autor divino en sus propias historias ya lo desarrolló John Byrne en los Cuatro Fantásticos.

Y ese truco, aquí, queda fatal. Resulta aburrido, manido y falto de sentido… una excusa lamentable para justificar un sueldo.

Mientras que en “El juicio de Galactus” Byrne aportaba comicidad y compadreo (aunque se lo podría haber ahorrado, que estoy en contra de este tipo de trucos), aquí le resta toda la importancia a la historia.

Es como si todo careciese de sentido porque al fin y al cabo las historias son meras palabras para el entretenimiento. Incluso puede que sea verdad, pero precisamente ahí radica el truco, en que sabemos que no existe la magia pero nos sigue gustando ver el espectáculo sin que nos cuenten el truco.

Aquí, Morrison desvela la cortina, enseña los mecanismos secretos de la caja mágica y se queda tan ancho, para al final decir que tenía un gato que se le murió, que es vegetariano y que tiene que cobrar un sueldo.

Lo siento pero no.

 

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