Hace ya unos años me compré el primer número de 100 Balas en aquel formato de tapa de cartón que necesitaba dos números para contarte la primera historia de presentación del Agente Graves y Dizzy.
No me compré más. La historia de una joven negra recién salida de la cárcel a la que le ofrecen un maletín con una pistola y 100 balas imposibles de rastrear y total impunidad para matar a los que se cargaron a su marido e hija no me terminó de convencer. Me pareció un mero tebeo de estilo drama oscuro y barriobajero.
Y ahí se quedó 100 Balas. Olvidado por mí, pero no por otros que le dieron otra oportunidad. Gracias a la recopilación que hace ahora Planeta (admito que me gusta más un buen recopilatorio que estar todos los meses esperando una dosis de droga. Debo estar haciéndome mayor) y gracias también a las excelentes críticas que había oído de la colección me compré la colección completa.
Y ahora que he pasado del primer número y me he inmerso en toda la trama del Trust, el agente Graves, los milicianos y las pequeñas historias que guían toda la trama, estoy enganchado como un drogadicto a la heroína.
Lo bueno de 100 Balas, además de la original idea que supone la posibilidad de vengarte impunemente, es la estrustura de la historia. Azzarello da pinceladas constantes en cada pequeña historia que luego vuelven a aparecer en las demás, de manera que todas quedan unidas de alguna manera conformando un puzzle gigantesco que se va viendo poco a poco. La trama central todavía es un misterio, pero me recuerda un poco a “The Losers”.
Quedaos con que cada vez que os leais un número estaréis resolviendo parte de un rompecabezas un puzzle del que no tenéis la imagen en la caja y que vais descubriendo poco a poco. Ahí reside la belleza de 100 Balas.
Recomendable 100 x 100